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Universidad Miguel Hernández

 

            Escribió Gabriel Celaya, que la poesía es un arma cargada de futuro. Bueno, es una opinión muy válida seguramente, pero puede que se quede corta. En principio la palabra arma no nos seduce, pero en un mundo en que todo se somete a competencias y confrontaciones tal vez resulte adecuada. Pero la poesía es más, mucho más que un arma. La poesía expresa emoción, dolor, valor… A veces, sentimientos antagónicos: heroísmo y cobardía. Amor y desamor. Vida y muerte… La poesía, por encima de todo es seducción, sinceridad. Dentro de ella posee la llave secreta que conduce a lo más recóndito del alma humana, y es ahí donde radica lo que podríamos denominar peligro. El alma, o la conciencia, que es como la reconocemos, es de donde nacen las reacciones que nos conducen al bien o al mal, al goce o al sufrimiento. Y a la lucha: a levantar la voz para denunciar las más atroces injusticias. Por eso, nunca los poetas han sido bienvenidos para los dictadores y tiranos. Por eso la represión se ha cebado en ellos. La dictadura, en España, mandó al exilio a León Felipe, a Rafael Alberti, a Antonio Machado, entre otros. Y fue causa de la muerte de Federico García Lorca y de Miguel Hernández.

            Miguel Hernández intentó –en un tiempo, que fue suyo, dominado por la pobreza y la más atroz injusticia- hacer arma de la palabra: “Hombres, mundos, naciones, / atended, escuchad mi sangrante sonido, / recoged mis latidos de quebranto / en vuestros espaciosos corazones, / porque yo empuño el alma cuando canto”. Tal vez en estos versos se aúnen las voces de Celaya y Hernández. Celaya habla del arma. Hernández del alma. Pero ambas son la misma cosa: alma y arma para denunciar, exigir y emocionar. Por eso la poesía es, a un tiempo, odiada y amada. Odiada, temida y perseguida por los tiranos de todos los tiempos. Amada y deseada por las almas sensibles. La poesía es, en cualquier caso, imprescindible en un mundo en que deben cultivarse los más hermosos valores humanos. La poesía es la razón de ser y existir de la Asociación Cultural Caminos.